Las dietas no funcionan

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Las dietas no funcionan, y por dieta, en este caso, me refiero a los regímenes de adelgazamiento que todos conocemos para bajar la grasa corporal, así te guste lo que comas o no, pases más hambre que el perro de un ciego, o tengas que lidiar días enteros a piña, batidos o sirope de arce. Nada de esto funciona para conseguir el objetivo que deseáis: bajar la grasa y no volver a recuperarla nunca más.

Cómo es realmente una dieta

No hay un solo régimen de adelgazamiento (Atkins, Dukan, piña, alcachofa, sirope de arce…) que sea realista y duradero en el tiempo. Puedes encontrar miles de libros de dietas diferentes que prometen hacerte “deshincharte” en tiempo récord, casi milagrosamente, pero lo que no te cuentan es que te hacen perder tu musculatura (responsable en gran parte de tu metabolismo basal, sostén y protección de tus huesos) líquidos, y te añaden un poquitito de cortisol (estrés) debido a la eliminación de carbohidratos, lo que después te hará devorarlos para calmar ese estrés que sientes.

Ni siquiera formas de alimentación muy viables como la dieta Paleo, el vegetarianismo o la macrobiótica pueden prometer permanecer contigo por los siglos de los siglos. Vamos evolucionando, teniendo nuevas necesidades, situaciones, enfermedades, intolerancias, “x”… y como fruto de esa evolución tenemos que ir modificando nuestras formas de alimentación y adaptarnos en la medida que podamos a lo actual.

En el momento eliminamos alguno de los nutrientes, como ocurre en estos regímenes de adelgazamiento, estamos creando un desequilibrio nutricional, por ello solamente puede llevarse a cabo durante un periodo corto de tiempo y con otros fines de salud diferentes a perder grasa para no recuperarla.

Cuando pienses en una dieta, en tu cabeza no puede estar eso de “qué lamento, mañana se acabó mi vida” o “voy a comerme el supermercado entero este fin de semana porque el lunes empiezo la dieta”–esa  no es la mentalidad que tiene que haber cuando vamos a empezar una dieta, porque dieta se refiere a forma de alimentarse y no a un régimen de adelgazamiento estricto.Tiene que haber una buena comunicación entre el nutricionista y tú, para que este te dé las herramientas que necesites y te enseñe qué va a ser bueno para ti. Cuando lo hayas aprendido, puedes volar solo, lo has entendido y ya haces tus propias recetas felices 🙂

El día que quieras cambiar tu composición corporal tanto por salud como por estética (porque a todos nos gusta vernos bien, dejemos de engañarnos con aquello de ” a mí me da igual tener sobrepeso” ) tienes que tener claro que no se va a dar de una semana para otra y que tampoco debes sufrir con la comida. Los cambios permanentes requieren modificar hábitos en tu dieta manteniendo tu felicidad, de lo contrario la abandonarás. No vale la dieta que hizo Pepito, porque esa estaría hecha para Pepito y quizá él disfrute con la lechuga y tú la odies o te indigeste, con lo que no habría una buena adherencia a la dieta.

Si el nutricionista que te lleva te hunde en la miseria con lo que te ha mandado, cambia de nutricionista.

El nutricionista está para hallar cómo TÚ puedes bajar tu grasa corporal con tus hábitos, trabajo, costumbres y preferencias, haciendo cambios adecuados y no drásticos y siempre en beneficio de tu salud mental y física, y no solo para que bajes el peso en la báscula, así te deprimas y dejes de tener vida social porque tú estás a dieta y no puedes hacer nada más que comer lo que pone en esa hoja, porque eso está reñido con la vida.

Si dejas de hacer aquello que alimenta tu alma como salir con tus amigos o viajar, entonces, seguramente comerás compulsivamente de vez en cuando para calmar esa frustración y por lo tanto nos alejaremos de tu objetivo realista y feliz.


Qué pudo desencadenar el aumento de peso

Para, verdaderamente, bajar la grasa de tu cuerpo hay que ver el origen, el foco que originó ese aumento de la grasa. ¿Cuándo empezaste a engordar? ¿Qué ocurrió en ese momento de tu vida? ¿Te medicabas con algo? ¿Hubo algún acontecimiento traumático? ¿Alguna pérdida que no superaste y calmaste ese dolor con comida? ¿Dejaste de tener tiempo para cocinar y empezaste a comprar comida procesada? ¿Dejaste de quererte y cuidarte? ¿Por qué? ¿Estabas económicamente mal? ¿Tenías demasiado tiempo libre? Se honesto contigo. El coaching, complementado con un buen plan nutricional, es el futuro para eliminar enfermedades relacionadas con la alimentación y mantenernos en nuestro peso.

Qué debe hacer un nutricionista, bajo mi punto de mi vista

Cuando se prepara una dieta para alguien primero hay que ver con qué disfruta esa persona, para entonces poder darle una versión saludable y similar de aquello que le gusta con el fin de que haya una adherencia a la dieta, además de eliminar todos los aditivos (bajo mi punto de vista) que hacen a las personas engancharse a determinados alimentos o crear inflamación innecesaria, y equilibrar los nutrientes para evitar antojos y deficiencias. Cada vez que veo dietas de una hoja de Word donde se come todos los días lo mismo, y que son para todo el mundo igual, me dan los siete males.

La alimentación es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo, para bien y para mal, es capaz de hacernos tener problemas de salud o remitir enfermedades, es capaz de hacernos sentir vitales o agotados, y ¡es capaz de hacernos sentir felices comiendo cosas que nos gusten a la vez que nos veamos bien en el espejo! ¡Esto no está reñido, chicos! Pero para ello también tenemos que saber que cada uno de nosotros hemos nacido con una estructura corporal y que si nos salimos de sus límites, entonces queremos un improbable, pues mantener a una persona de 60 kg en situaciones normales en 48kg o a una de 48kg en 60kg, no es que no sea posible de conseguir como objetivo concreto y temporal, sino que no es probable mantenerlo a largo plazo en condiciones normales de salud y bienestar. Y recuerda que si quieres hilar fino, tienes que mover el culo, hacer sentadillas, pesas y cardio.

Encontrar el equilibrio en el que nos encontremos bien, nos veamos bien y seamos felices con la comida, es posible.

Olvidad ya que el término “dieta” es sinónimo de esclavitud. “Dieta” no es “régimen de adelgazamiento estricto”, no hay que pasar por una crisis de ansiedad  ni pensar que mañana empezaremos algo que terminaremos a los 30 días, porque ahí ya estaríamos equivocándonos. Al principio, cambiar determinados hábitos puede costar un poco más, pero nunca va a ser algo radical a no ser que tú mismo desees de una vez por todas salir de ese bucle de comida basura y azúcar que sabes que no utilizas para saciar tu hambre sino por alguna de estas razones y le pidas a tu nutricionista que dé un giro radical (y aun con esto, habría que verlo)

Empieza una dieta hecha para ti con la que disfrutes, para que esté contigo por mucho tiempo, y verás como entonces, la grasa y tus problemas disminuyen sin que te des cuenta 😉

Fotografía: People image created by Lyashenko – Freepik.com</a>

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